No necesito dinero,
ni mentiras,
ni desprecios...
Eso es propio de lo individual.
Vivo del detalle
de lo pequeño,
de lo grande,
de lo agradecido.
De las sonrisas,
de los saltos
(hacia delante)
y me duelen los retrocesos.
Del destrozo,
del corta,
del pega
de lo alegre...
De la emoción,
de los besos
y el desahogo.
Amo,
desvivo,
lloro,
sonrío...
Hierve.

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