Ni todos los recuerdos fueron cenizas, ni todas las cenizas polvo...
miércoles, 14 de marzo de 2012
I n v i e r n o
Hablemos del frío. Inigualable.
Sé cuando llegó el invierno, pero no siento el frío.
Sé que a pesar de todo, es invierno, fíjate bien...
Las bocas cerradas de la gente, la triste mirada fría que se cruza con otras como si no hubiese pasado nada, y cada cual con su camino, largos pasos.. sordos, vacíos, sólo un rumbo.
El rechinar de un columpio, una niña tararea una alegre cancioncilla, se escucha un eco, parece ser que está entiendo qué es la vida, sonríe. Algo falla... la niña observa a su alrededor; la gente pasa rápida, sin expresión en sus caras, las mandíbulas apretadas, las manos toscas, como péndulos, suben, bajan... se balancean coordinándose con el compás de sus pasos.
Entonces mira al cielo, es gris, todo su alrededor es gris... la niña saca de su bolsillo un pequeño botecito... de su otro bolsillo, un pincel, dibuja un pájaro... Ahora no está sola.
Vuelve a su columpio y se balancea tarareando de nuevo una alegre cancioncilla, esta vez, una nueva melodía se incorpora con ella.
De repente CCRRSSH... todo su alrededor se quiebra, se rompe, como cristales enfurecidos. Una explosión de destellos que inciden sobre los ojos de la niña, y ella se los tapa con las dos manos.
Cuando escucha cesar el turbador sonido, quita los dedos de su rostro para observar nuevamente todo lo que le rodea.. un cálido canto de pajarillos, un anaranjado rayo de luz que calienta su cabeza, sus sonrosadas mejillas y su sonrisa enorme mostrando con gran destreza toda su cavidad dental, colores, la flor de la pasión, pétalos preciosos, exóticos...
La niña se despierta, suspira... Aún no es primavera.
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